
Daddy’s Home, mamonazos. Los putos USA son la cosa más macabra del Universo. ¿Me has entendido pusilánime? Espero que te haya quedado bien claro. Porque no hay marcha atrás, te voy a preñar a base de pura sabiduría. Hagámonos la pregunta: ¿Cómo crear enemigos?, ya que los lameculos yankees bien sabido los tienen.
En Cómo nos venden la moto de Noam Chomsky e Ignacio Ramonet. Chomsky… que es de esos que tienen los huevos en su sitio… nos cuenta qué es la puta Percepción Selectiva y cómo la usa los USA para cagarse en nuestra cara y que muchos de nosotros abramos la boca complacidos. El viejales, ¡Joder! ¡Que ya tiene 96 el cabrón!, explica cómo en mayo de 1986 se hacen públicas a través de un libro las trágicas vivencias del expresidiario cubano, Armando Valladares, bajo el régimen del zurdo Fidel Castro. En el Washington Postrate ante mi culo y en el New York Times for you go fuck yourself hablan, citando el libro, de cómo Cuba es un infierno donde se tortura a los enemigos y las cárceles son bestigiales. Ronald Reagan, después de follárselo por detrás, homenajeó a Valladares y lo convirtió en representante de los USA en las Naciones Unidas. Así el cubano pudo maldecir frente al mundo entero, gracias a su trabajo de campo, sobre el comunismo y Castro. Bueno. ¿Conocen El Salvador? Es un pequeño país situado, al igual que Cuba, en Centroamérica, con el que los Estados Unidos tienen una bonita historia de amor ¿Saben ese tipo de relaciones en las que un gran país lleno de blancos racistas tiene una profunda atracción inocente y romántica sobre un pequeño país de tiraflechas? ¿De esas relaciones económicas tan interesadas… ? Herbert Anaya fue líder del Grupo de Derechos Humanos de El Salvador. Él y cientos de sus compañeros fueron torturados por los bacanes militares de USA. En mayo de 1986, 160 páginas en papel con declaraciones de los torturados y pruebas grabadas en video intentaron ser distribuidas, pero los medios de comunicación miraron para otro lado, seguramente estaban mirando cómo Regan le lamía el ano a Valladares. Pues el bonico de Anaya, tras ser liberado, resultó muerto por las fuerzas militares financiadas por los Estados Unidos. Regan no homenajeó a Anaya. Si se hicieran públicas este tipo de historias de amor, USA tendría que bombardearse a sí misma por puta lógica y no andar por el resto del continente explotando tierras, además de masacrando niños en Oriente Medio.
Bien. ¿Quedó claro? ¿Y si esos medios de comunicación amordazados fueran controlados por una empresa que mueve millones liderada por un sádico bipolar con superpoderes que porta una capa que ondea la bandera de los Estados Unidos? Hablo del puto Homelander. The Boys, los pibes, los muchachos o como coño quieran llamarlos, es una serie de TV donde un equipo de vapuleados asesina de las formas más macabras que se te puedan ocurrir a los supers, creados por Vought, una empresa royo Disney donde sus productos son unos imbéciles con superpoderes llamados Los 7. Son estrellas de cine, influencers y almas de caridad religiosa a la vez que asesinos sangrientos, perturbados mentales y follacabras.
La reflexión que este show hace sobre los medios de comunicación y el capitalismo es más profunda que el coño de tu madre. Desde el primer episodio donde Butcher le dice a Hewie: «¿Cuántas niñeras sacuden los bebés?» «Es curioso que ganen mil millones vendiendo esa mierda.» (refiriéndose a ositos de peluches con cámaras en los ojos) «Hay que ver las tonterías que llega a creerse la gente si la asustas lo suficiente.» También en el primer episodio, el super The Deep (un Aquaman que folla con delfines y pulpos), viola a la nueva integrante de Los 7, Starlight. Él la amenaza y abusa de su poder y estatus en la empresa y ella acaba cediendo. La secuencia es sombría tanto en sus diálogos como en la puesta en escena. Muestra la cara real de la empresa y los supers. Por fortuna el montaje corta y no vemos el abuso. Sino que pasa a mostrar la cara falsa (la mediática): en el show de Jimmy Fallon el super Translucent es entrevistado y retratado como un héroe que salva niños, pero que en realidad es un perturbado, como nos muestran en otra escena del episodio, aprovecha sus poderes de invisibilidad para espiar a las mujeres en el cuarto de baño.
El objetivo de Vought durante la primera temporada de esta mierda infecta de serie es que sus «superhéroes» entren en el ejército de los USA, es decir, que quieren más poder. Pero a los congresistas les riega el cerebro, un poco al menos, y no ceden frente a las presiones de la multimillonaria empresa de los cojones. Pero, no se preocupen señores ejecutivos de Vought, unos terroristas islámicos han secuestrado un avión de pasajeros estadounidenses… Homelander Y Queen Maeve irán al rescate y demostrarán lo valiosos que son. ¡No! Todo sale peor que cuando perdiste la virginidad y te equivocaste de agujero. Homelander mata accidentalmente al conductor del avión y no sabe cómo pilotarlo. Aunque el cabrón vuela y es super fuerte… ni intenta pararlo en el aire. Decide dejar morir a todos los pasajeros inocentes. ¿El que creías que era tu héroe?… tu superhéroe… ¿te ha dejado morir? Bienvenido al mundo real niñato comemocos. Esa es la realidad. Pero, en la TV Homelander miente diciendo que no llegaron a tiempo, si estuvieran en las fuerzas armadas se hubieran enterado antes y el resultado hubiera sido diferente. Con ojos de poseído chilla ante la cámara: «¡Quien nos haya hecho esto recibirá noticias nuestras!». ¿Qué? ¿Los putos ricos y poderosos tergiversando la realidad a su favor? Así consiguen lo que más ansían: más poder. Crean enemigos aparentemente peores que ellos, en este caso los «¡Allahu Akbar!».
Al inicio de la repulsiva segunda temporada, los bribones de Vought consiguen que sus super estén en el ejército… ¿Cómo? Todo empieza con otra mentira. Resulta que se cree que los supers nacen con superpoderes, pero, realmente, los crean metiendo a bebés recién nacidos el Compuesto V. Así que filtran la droga a sus enemigos islámicos, para que existan superterroristas (supervillanos). A los congresistas no les queda mejor opción que aprobar que Los 7 formen parte de las fuerzas armadas. En una de sus misiones por el planeta el puto cabraloca de Homelander mata accidentalmente a un jóven negro cuando con sus rojos rayos de luz oculares neutraliza a un terrorista. Su popularidad se ve afectada, no mucho claro, el joven no era blanco ni estadounidense. Entonces, los aplausos del pueblo se los lleva la nueva integrante de Los 7, Stormfront, una superheroína lanza rayos que vuela. Perdón, esa es la hedionda mentira. La realidad: es nazi, de los nazis de la 2GM, ya que no envejece. Su objetivo es claro, que solo exista una raza aria, una raza de supers. ¿Una empresa multimillonaria matando inocentes con la excusa la salvar el mundo, mientras que en sus filas, en sus primeras filas, tienen una nazi de mierda? El pan de cada día. Para desgracia de Vought acaba saliendo a la luz que es más nazi que el Hitler, el Himmler y el Musk juntos…
¿Cómo limpiará Vought estas manchas en su historial? Desde la tediosa e insufrible tercera temporada, la angelical Starlight abandona a Los 7 y Vought y se une a The Boys. En la putrefacta cuarta temporada la sociedad estadounidense está polarizada entre los que apoyan a Vought y a Homelander y los que le dan su apoyo a Starlight. Para que la sociedad vea a los starlighters, no como activistas sociales, sino como más de la misma mierda, Vought y Los 7 llevan a cabo un macabro plan. Los perturbados supers asesinan a golpe de bate a 3 de sus mayores adeptos en una habitación apartada del ojo público. Luego, inician una pelea entre los 2 bandos, que se manifestaban en las puertas de un juzgado. Durante la bulla cuelan los 3 cadáveres entre la multitud. Cuando todo pasa parece que han sido los starlighters los que han molido a hostias y desvivido a los manifestantes que apoyaban Homelander. ¡Qué maldad la de Starlight y compañía! Pero, no es ni el principio. Vought ficha en su equipo de supers a Firecracker, una jóven mujer atractiva que lanza chispas por los dedos y que tiene un podcast donde suelta bulos, cómo que las vacunas te vuelven autista. Vought programa en la TV un especial en el que, frente a la sede de los starlighters, montan un escenario con los colores de la brava bandera de USA, donde Firecracker se dispone a desplumar a Starlight. Su estrategia es básica: meterse con la vida privada de Starlight. La zorra lanzachispas desvela que 6 meses antes Starlight había sufrido un aborto asistido. Decisión, no muy agradable de tomar, y muy controversial en un país tan maravilloso como los Estados Unidos. Lo que demerita la imagen de la heroína puritana. El logro: qué la sociedad crea que quien de verdad quiere lo mejor para ella, es su más fiera enemiga.
Se te meterán hasta por el ano para sacarte los trapos más sucios y privados, te mentirán una y otra vez e incluso llegarán a cepillarse tu existencia accidentalmente. Porque para Vought no eres más que un imbécil mandril que se lame la sobaquina. Ahora en serio, joder, The Boys es una serie que te está diciendo constantemente: ¡No creas lo que ves y escuchas! ¡Los medios te manipulan! ¡La realidad es otra! Es una serie que se caga en el racismo, la homofobia, el patriarcado, los incels, el capitalismo, los medios, en Dios y hasta en tu abuela si es necesario. Pero, está más que claro que poco funciona, nada cambia. En nuestra patética realidad los «fanáticos» de la serie explotaron en Internet a lloriquear como niñas cuando uno de los protagonistas se enamora y folla con otro hombre… Percepción selectiva señores. Cada uno ve lo que quiere ver. Los medios seleccionan y los espectadores perciben la basura que se les entrega. Si Herbert Anaya fuera un personaje de ficción hubiera sido asesinado por Los 7. La majadera verdad es lo único que puede hacer que el bien gane, frente a la nada demente idea de que los gobiernos tengan bombas atómicas o Homelanders a su disposición. ¡Nos tienen entre la polla y la pared! El poder que el siniestro antagonista posee y ejerce (macabra y sangrientamente), sobre la gente «normal», los nadies, representa como el capitalismo ahoga silenciosamente a la sociedad y la destruye poco a poco. ¡¡Es diabólico de cojones!!
Ferran Estellés Ríos
18/02/2025

